El discurso de odio constituye una amenaza para la convivencia en la ciudad. En consecuencia, tanto si se manifiesta en internet como en la calle, este discurso basado en el rechazo a determinados colectivos y en la diversidad, debe ser combatido. La gráfica quiere mostrar cómo el problema lo generamos nosotros mismos con nuestros actos y por tanto está en nuestras manos ponerle fin. La sombra simboliza el efecto del odio en las redes sociales donde la repercusión es tan importante como si fuera en la calle, además la sombra de lo que hacemos en las redes es mucho más larga de lo que pensamos y termina afectando a toda la sociedad.

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