La red de bibliotecas de la provincia de Barcelona necesitaba una bolsa-contenedor, resistente y que protege, con capacidad para soportar libros. El objetivo era repartirla entre los usuarios lectores de las bibliotecas y del servicio de bibliobús. Se pedía transmitir una imagen atemporal y cultural. Los propios usuarios harían publicidad del servicio.

Queríamos transmitir el máximo con el mínimos elementos; una estantería donde las letras son los libros. Se hicieron dos modelos: una para el servicio de bibliotecas y la otra para el bibliobús.